Nuestro manifiesto

Preámbulo

En el Perú y muchos países del mundo, ya estamos sintiendo los efectos del cambio climático. En 2017, Perú fue el quinto país más afectado por los eventos climáticos extremos, el primer país sudamericano y el segundo de América, sólo superado por Puerto Rico, que es el 1º en América y en el mundo [1].

Esto demuestra que, si no respondemos eficazmente al reto de mitigar y adaptar, si no transformamos las condiciones económicas que fomentan un estilo de vida insostenible y nuestros patrones de consumo individuales y colectivos, estamos comprometiendo la calidad de vida de las siguientes generaciones. Al paso corriente, las emisiones de gases de efecto invernadero mundiales causarán un aumento de la temperatura media global de 3º C al final del siglo. Llegaremos, entonces, a un aumento de 1°C al 2025, lo que implicaría efectos importantes en el planeta.

Asimismo, el alza del nivel del mar pone en riesgo las ciudades costeras del Perú y algunos pequeños estados insulares serán totalmente inhabitables de mediano a largo plazo. Algunos viviremos siendo nómadas permanentes o refugiados climáticos. También enfrentamos la grave extinción de especies, que nos obligará a modificar radicalmente nuestros hábitos de alimentación [2].

Por consiguiente, la variación de temperatura permitirá la extensión de enfermedades tropicales, generando grandes pandemias que, por la desigualdad aún existente, no afectarán a todos por igual, ya que el limitado acceso a agua y otros recursos esenciales será un factor clave para poder enfrentar con éxito dicha situación. Esto parece sacado de una novela distópica, producto de la imaginación de un escritor de ciencia ficción, pero la realidad es más cruda de lo que creemos.

En los tiempos de Greta Thunberg y los Viernes por el Futuro; de Donald Trump, el negacionismo y los fake news y las Negociaciones poco comprensibles durante las Conferencias de las Partes de la UNFCCC, la ciudadanía no tiene claro o, más bien, aún le cuesta imaginar e identificarse con el futuro próximo, debido a la carga de información densa que se recibe diariamente. ¿Se imaginan un Perú sin ceviche por la disminución de la biomasa de diversas especies clave para nuestra alimentación?¿Sin papa o camote?¿Qué pasará cuando Lima se quede sin acceso a agua y deje de ser un desierto fértil por la desaparición de los glaciares en los Andes?

¿Qué hago para que esto no suceda?¿Cómo puedo contribuir a cambiar las condiciones de una economía que depende de la energía fósil del carbón y el petróleo? ¿Cómo puedo disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero vinculadas a mi quehacer? ¿Con quiénes debo hablar para promover una solución a los desafíos climáticos? Estas preguntas deberían estar presentes en nuestro debate público de manera permanente y deben ser de fácil acceso para garantizar la participación y vigilancia de niños, jóvenes y adultos.

Se necesita de manera urgente que la información y la evidencia de la academia, los centros de investigación y otras fuentes, lleguen de la forma más clara posible, para poder tomar buenas decisiones políticas, económicas, corporativas e individuales. Es imperativo ejercer nuestros derechos como ciudadanos y asegurarnos que quienes toman decisiones por nosotros lo hagan a favor de la colectividad y el entorno. Hay mucho por aprender y comprender para actuar con firmeza, solo así transformaremos nuestras dudas en oportunidades y asumir de manera efectiva nuestras responsabilidades frente a los desafíos del cambio climático. Sin conocimiento, no hay compromisos más ambiciosos.

En ese sentido, declaramos lo siguiente:

1.   Creemos en el poder del conocimiento y la información. Resulta necesario democratizar el acceso a la información sobre el cambio climático, tanto en forma como en medios de difusión. Se promoverá la creación de contenido diverso, desde literatura de ficción a resúmenes de política, que permitan a todos contar con herramientas útiles para entender mejor el problema y plantear soluciones a la emergencia climática según su contexto.

2.   Promovemos la educación sobre cambio climático para la acción. La educación para el desarrollo sostenible es un pilar para la transformación. Construiremos experiencias de aprendizaje formal e informal que contribuyan al desarrollo de análisis crítico, pensamiento complejo, resolución de problemas, tolerancia a la frustración, capacidad para contribuir al cambio por la sostenibilidad y el desarrollo de un compromiso ético y social con criterios de equidad y justicia, tomando en consideración sus vínculos con otras luchas y demandas.

3.  Reconocemos el derecho de las personas a participar activamente en las cuestiones que los afectan por el cambio climático. Resulta esencial garantizar la participación libre, informada y permanente de la ciudadanía en los distintos procesos globales, nacionales y locales, formales e informales con el tema climático. Para eso, contribuiremos brindando espacios de fortalecimiento de capacidades, debate e intercambio de ideas para la visibilidad de quienes asumen el desafío de liderar el camino hacia la transformación.

¡SOMOS CLIMA MIRADAS!


[1] German Watch. Global Climate Risk Index 2019. Enlace: https://bit.ly/2RXHRCE

[2] Quinto Informe de Evaluación del IPCC. Enlace: https://bit.ly/2msbeT0

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