Arte y Literatura

Ficción climática con mirada introspectiva: reseña de “El mundo sumergido” de J.G. Ballard

La ficción climática, como subgénero de la ciencia ficción enfocado en proponer escenarios presentes o futuros, utópicos y distópicos, afectados por el cambio climático, comenzó con la novela de 1962 El mundo sumergido, escrito por J.G. Ballard (1930-2009). En esta historia, el autor presenta un mundo que ha quedado prácticamente inundado tras el aumento desmesurado de la temperatura terrestre y el posterior derretimiento de los polos.

Portada del libro. Editorial Minotauro.

La ciencia ficción, muchas veces considerada un género menor de la literatura, debería ser vista con la misma atención que otros importantes géneros, ya que refleja las inquietudes y preocupaciones sociales, económicas y, también, ecológicas, de cada época, siempre llevando el problema a otro nivel para incidir en la crítica del presente. El cambio climático no es ajeno, y con Ballard comenzó una era de muestras de literatura climática para revelar los efectos de la crisis a través de parábolas en las que no solo se narra el desastre o se incluye la evidencia científica junto con reflexiones sobre la misma, sino también la manera en la que la humanidad enfrenta y enfrentará la adversidad.

Si bien nos hemos acostumbrado a sentir escalofríos con escenarios distópicos, también hay una lista propuestas utópicas desde el ecologismo, en las que los personajes (la humanidad en sí) son capaces de adaptarse positivamente a las consecuencias. Tal ejemplo lo encontramos en la novela Nueva York 2140 de Kim Stanley Robinson, que adopta parcialmente la premisa de Ballard de un planeta en el que el nivel del mar ha incrementado, anegando ciudades completas. No obstante, cada autor le otorga un análisis y crítica únicos.

En esta ocasión, El mundo sumergido de Ballard no inicia con un cambio climático de origen antropogénico, pese a que la referencia directa al derretimiento de los casquetes polares es elemento importante en la descripción y entendimiento del calentamiento global. Hablamos aquí de un evento cósmico, una erupción solar, que devastó la Tierra y provocó los enormes tsunamis que cubrieron las ciudades. A medida que salieran más novelas y el género de la ficción climática se consolidaba, la crisis ambiental va siendo explicada con una causa humana, esto se presenta en historias como El año del diluvio de Margaret Atwood, Cuchillo de Agua de Paolo Bacigalupi o los libros de Stanley Robinson, entre otros.

Pero, ¿qué sucede en este mundo inquietante de Ballard? Un grupo de científicos se dedican a la investigación del territorio hundido y el rescate de sobrevivientes mientras las temperaturas se elevan y probablemente comience un nuevo ciclo de desastres naturales. Las expediciones deben dirigirse hacia el norte, aparentemente el único lugar que podría ser el paraje de salvación. No sabemos con exactitud a dónde llegará a parar este mundo nuevo, con mares por doquier y edificios sobresaliendo de las aguas. Por tanto, y a raíz de estos acontecimientos, Ballard se permite hacer una narración introspectiva, psicológica de los personajes, conforme desarrolla la historia.

Es decir, no es precisamente ahondar en la descripción del mundo “post-apocalíptico”, causas y consecuencias de esto, sino lo que va ocurriendo con los personajes al fijarse, casi obcecados, en el panorama alrededor, invadido por un sol abrasador, animales libres mutados y la desaparecida esperanza del retorno a una civilización que, por el momento, se ha perdido. Los personajes de Ballard se encuentran perturbadamente encadenados a ciertas visiones de un pasado primitivo, que se asemeja a lo que va convirtiéndose la Tierra: una selva pantanosa, carente de reglas, como lo era al principio de la evolución, en los tiempos antidiluvianos.

Es este terror lo que da fuerza a la propuesta ficticia de Ballard y no precisamente los orígenes antropogénicos del cambio climático como lo entendemos hoy, incluso tratándose de una parábola que expone retorcidamente el miedo ante algo que puede ocurrir ahora o después. Hago hincapié en lo que escribe John Freeman en el prólogo de Tales of Two Planets: “Muchas historias sobre cambio climático son sobre el miedo, el miedo de lo que vendrá”. En efecto, Ballard estudia este miedo e incide en una humanidad que poco a poco se desmorona y parte de su identidad, llamémosle “civilizada”, va quebrándose.

No hay conclusión satisfactoria de la novela, parece ser un ensayo sobre la situación de los personajes que se sienten en un período de regresión, y del que poco o nada se conoce de sus destinos. Una especulación, mejor dicho, sobre la catástrofe climática y su impacto en la psiquis humana, que ahora muchas historias muestran con exactitud, con ejemplos de ficción y no ficción, por medio de un espanto irreversible al verse olvidados, desplazados y actuando, por convicción u obligación, para mitigar la crisis a tiempo.


Lee el libro aquí.

0 comments on “Ficción climática con mirada introspectiva: reseña de “El mundo sumergido” de J.G. Ballard

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A <span>%d</span> blogueros les gusta esto: