Ficción/No Ficción Historias

Dilemas éticos de la sostenibilidad ambiental desde los cómics: el caso de Ra’s Al Ghul

Hace unas semanas escribí sobre el villano Thanos como alegoría al malthusianismo. No obstante, otro ejemplo de una visión radical sobre un futuro más “verde” la encontramos en un interesante y enigmático enemigo de Batman, llamado Ra’s al Ghul, quien para algunos podría considerarse un “eco-terrorista”. ¿Cuáles son sus motivaciones? ¿De qué manera piensa restablecer el equilibrio con la naturaleza? En esta nota reflexionaré sobre esas cuestiones y exploraré estos dilemas éticos en la vida real, donde también existen casos de extremismo en la protección del ambiente.


Ra’s al Ghul, en apariencia más un antihéroe que un villano, fue creado por Julius Schwartz, Dennis O’Neil y Neal Adams e hizo su primera aparición en Batman #232 (Junio de 1971) en una historia titulada “La hija del demonio”. Sin embargo, encontramos la referencia más moderna de este personaje a partir de la aceptable representación de Liam Neeson en la película “Batman Inicia” (Nolan, 2005). Hay otras adaptaciones, claro está, como la de la serie Arrow y Gotham, aunque prefiero quedarme con la versión de Neeson. A pesar de eso, se puede destacar que tanto la representación cinematográfica como la de los cómics siguen las mismas motivaciones: busca constituirse como un nuevo referente moral para la sociedad, impulsando cambios radicales, ya sea desde lo ecológico o social.

En esta ocasión, me enfocaré en el cómic titulado The Batman adventures #17, para analizar a este personaje. Aquí tenemos la historia de una confrontación entre el vigilante enmascarado de Ciudad Gótica y el “villano” Ra’s al Ghul, en un intento de detener sus planes. ¿Cuál era la misión de Ra’s? Pues exterminar a la mayor cantidad de personas en el planeta estallando las capas de hielo de la región polar antártica, los glaciares se desprenderían y se derretirían en los océanos. Por consiguiente, varias partes del mundo quedarían inundadas. Batman sabe de antemano que la meta de Ra’s es el balance ecológico por medio de una intervención homicida. Aparentemente, no es un maníaco, tampoco desea la anarquía, quiere regresar a una época de armonía con el medio ambiente. ¿Serían nobles estos fines?

Portada de “The Batman adventures” #17. Propiedad de DC Cómics.

De hecho, en casi todas sus hazañas, este personaje ha intentado corregir el rumbo de la historia. A lo mejor la ha alterado en ocasiones, operando desde las sombras, por cientos de años, y con métodos que no son -en principio- convencionales. En el cómic, Ra’s menciona que gran cantidad de centros industriales del mundo desaparecerán, con lo que podemos comprender en primera instancia una tensión hacia el modelo de desarrollo, que ocasiona el incremento de temperatura en el planeta debido a la concentración de gases de efecto invernadero y, en suma, a la aguda crisis climática actual. Piensa que al acabar con las civilizaciones, verá el renacer de un nuevo mundo, puro y limpio de las “toxinas de la humanidad”. 

Ra’s al Ghul elaborando su plan. Propiedad de DC Cómics.

Así como me pregunté con Thanos, lo haré con este antagonista: ¿Hasta qué punto es viable su pensamiento?  Además, ¿existirán perspectivas como las de Ra’s al Ghul en la realidad?

Ra’s al Ghul infunde el terror de una manera general, no designando personas para matar. Busca acabar con la humanidad y restablecer un paraíso total, a través de bombas o bioarmas, o poniendo en raya a las sociedades. Tales ejemplos los podemos encontrar en el arco argumental del cómic “Contagio” (Alan Grant y Chuck Neeson, 1996), cuando esparce una cepa mutante de un virus llamado Ébola Golfo A, o en la película Batman Inicia, en la que el personaje busca restablecer el equilibrio en sociedades infestadas de corrupción. El discurso de Ra’s es exquisito para entender lo que ocurre en los tiempos contemporáneos: crimen, intolerancia, conflictos socio-culturales. Quizás también podemos compararlo con el énfasis que hace en los cómics sobre la destrucción del ambiente.

El virus letal, Ébola Golfo A, liberado por Ra’s al Ghul en Ciudad Gótica. Propiedad de DC Cómics.

Como parte de la base filosófica y moral de Ra’s al Ghul -y sus planes- tenemos al biocentrismo. Es decir, la naturaleza y los seres vivos por sobre la humanidad, así como una mirada desde la ecología profunda que representa un apoyo ideológico de lo que básicamente es Ra’s: un eco-terrorista. Por lo tanto, ¿qué es lo que ataca? Fundamentalmente, como indiqué, la sociedad industrializada, origen de la devastación progresiva del planeta. Aspira a un cambio del paradigma y el alcance de una utopía en la que la naturaleza prime, además de rotundos castigos para quienes atenten contra ésta. 

Asimismo, Ra’s podría ser un referente ideológico en la ficción de grupos eco-fascistas en nuestros días. Su historia y construcción como personaje nos debe abrir los ojos ante la crisis ambiental y la prioridad de su atención, pero también sobre cómo métodos extremos resultan cuestionables. El eco-terrorismo es la perpretación del terror, la violencia y la destrucción de la vida humana en pos de salvar el medio ambiente de la depredación. ¿Es acaso una vida más primordial que las otras? Aquí de nuevo entramos en la discusión: ¿el fin justifica los medios? Al tener alrededor de setecientos años, Ra’s ha visto el deterioro del mundo y ha tratado de influir en el curso de los acontecimientos para dar “solución” a los problemas, aunque sin resultados notorios. Usa su experiencia de vida como argumento para una superioridad moral. Esto lo distingue de otros “villanos”.

¿Existen algunos Ra’s al Ghul en la vida real? La respuesta es sí, desafortunadamente. En los movimientos ecologistas encontraremos no solo propuestas concretas, aterrizadas, como educación, participación en la política, para trabajar en los temas ambientales y climáticos; también tendremos intervenciones inflexibles y drásticas para el cambio del panorama. En la década de los setenta, se hace mención de un nombre específico: Ted Kaczynski, también conocido como “Unabomber”. En 1995, este personaje publicó un manifiesto titulado “La sociedad industrial y su futuro” en The Washington Post y The New York Times. Este texto hace una intensa crítica a la sociedad industrial y a la destrucción de la naturaleza, y su publicación fue la condición para que detuviera los atentados terroristas con cartas bomba.

Ted Kaczynski, el eco-terrorista más famoso del mundo. Fuente: La Tercera

Es curioso observar la evolución criminal de este individuo y no dejar de relacionarlo con Ra’s al Ghul. No es que el anti-héroe en los cómics se haya moldeado a imagen y semejanza de los pensamientos y acciones del terrorista real, sino que ya teníamos personajes en las historietas que reflejaban muchos conflictos de las sociedades contemporáneas. Pero hay un tema que se repite en las motivaciones de los eco-terroristas, como un punto común, y es nada menos que (y de nuevo) la revolución industrial. Esto, sabemos ya, significó el incremento de la población, expansión de las ciudades, aumento de la emisión de GEI y una altísima demanda de recursos, lo cual tuvo y sigue teniendo impacto en lo que denominamos “naturaleza”.

Inspirados por las acciones de “Unabomber”, aunque tergiversadas, surgieron alrededor del planeta una curiosa lista de grupos eco-terroristas, como el Frente de Liberación de la Tierra o el Frente de liberación Animal, y por supuesto, el insigne grupo Individualistas Tendiendo a lo Salvaje, cuyas facciones en América Latina ocasionaron estragos, tanto en México como en Chile. Aquí no escribo sobre posturas nihilistas o fanáticos que claman la caída de la civilización y el modelo de desarrollo, no solo por llevar a cabo sus arriesgadas y excéntricas llamadas de atención a la sociedad, violentas, nocivas, o la mirada o miradas de la teoría del Buen Salvaje; me refiero, más bien, a un riesgo tangible que, a pesar de su trayectoria, perdura. 

Ra’s al Ghul comentando su plan a Batman. Propiedad de DC Cómics.

Cierro con el monólogo que hace Ra’s al Ghul en el número 17 de The Batman Adventures. Al ver frustrado su plan, el anti-héroe escapa para refugiarse en su santuario y le pregunta al hombre murciélago, sabiendo que no escuchará y quedará como una auto-reflexión para la propia Cabeza del Demonio: Me imagino, detective, ¿qué es lo que estás pensando ahora?, ¿piensas en las vidas que has salvado? ¿o piensas en el mundo que pudo ser? Hay unas cuantas capas de interpretación en el mensaje, el mundo que pudo ser y lo que en efecto es. 

Un debate con mucha repercusión al final del cómic: ¿presente o futuro?/ Propiedad de DC Cómics.

Es cierto que la reticencia de Ra’s frente a la humanidad es evidente en sus métodos: el aniquilamiento masivo, la limpieza del entorno para formar la utopía. Pero toda utopía es ilusoria, y no hay altruismo en sus deseos, sino una visión egoísta del mundo. ¿Cuántos son así en la vida real? ¿Cómo podemos hacer analogía entre esas preguntas con las intenciones de los grupos eco-terroristas que, al infundir terror y crear caos, piensan estar salvando el mundo? Y a lo mejor podemos hacernos la misma interrogante, ¿qué estamos haciendo para mitigar armónicamente la crisis? ¿Será consciente o solo para seguir el ritmo?

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