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Un año sin COP no tiene por qué ser un año perdido

A inicios de abril se anunció que la COP26, que originalmente debía llevarse a cabo en Glasgow, Reino Unido durante las dos primeras semanas de noviembre del 2020, será pospuesta [1] para el próximo año. La nueva fecha aún no está definida. La reunión de los órganos subsidiarios, que debía realizarse en junio del 2020, se llevará a cabo del 4 al 12 de octubre de este año. Estos cambios se dan en respuesta a la crisis de la pandemia COVID-19.

Por: Cristina Urrutia.

Para la agenda climática internacional estas son malas noticias, ya que el 2020 está marcado como un importante hito en la lucha frente al cambio climático por dos razones:

  • Según el cronograma del Acuerdo de París, este es el primer año para reforzar la ambición climática. Todas las Partes deben actualizar su contribución nacionalmente determinada (NDC) o presentar una nueva NDC, dependiendo respectivamente si su primera NDC contempla una meta para el año 2030 o el 2025. En todo caso, esta NDC debe ser mejor que la ya presentada.
  • Aún queda pendiente concluir las negociaciones técnicas sobre importantes lineamientos para la implementación del Acuerdo de París. En Glasgow se debían concluir los lineamientos relacionados al uso de mercados internacionales de carbono y acordar las tablas de reporte sobre las emisiones de gases de efecto invernadero y apoyo financiero para los países en desarrollo (transparencia en información).

Cabe resaltar que, con el paso de los años, y sobre todo desde el establecimiento de la Agenda de Acción Climática [2], las actividades de los actores no estatales han ido cobrando mayor importancia y son un complemento importante al proceso formal de negociaciones. Estas ayudan a captar la atención del público en general y poner énfasis en los temas que pueden verse descuidados en la agenda formal. Las conferencias de las partes presentan cada año una oportunidad única para reunir grupos de interés de todo el mundo y generar un intercambio.

¿Quién tomó la decisión de postergar la COP?

La decisión de posponer la COP fue tomada por el Bureau de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) La principal tarea del Bureau es apoyar en el manejo del proceso formal de las negociaciones. Está compuesto por el o la presidenta de la COP, representantes de cada uno de los cinco grupos regionales de Naciones Unidas, un representante de los pequeños estados insulares y las cabezas de los órganos subsidiarios de la CMNUCC (Asesoramiento Científico y Técnico-SBSTA e Implementación-SBI). Asimismo, cuenta con uno o dos reporteros.

Ante la actual crisis de salud y la inminente crisis económica, era importante reconocer que no sería posible llevar a cabo los preparativos necesarios para asegurar el éxito de la COP26. Entre estos preparativos están los importantes intercambios diplomáticos y técnicos para resolver los puntos más controversiales a nivel político y técnico, así como para sondear los posibles acuerdos.

El país anfitrión de la conferencia es el que suele llevar la pauta en estos esfuerzos y el Reino Unido actualmente se está viendo abrumado de casos de COVID-19. También es de esperarse que la actualización de las NDC se haya visto relegada a un segundo plano, ya que todos los países que probablemente se encontraban en proceso de determinar cómo proceder con su NDC, están tratando temas que en el corto plazo son más urgentes. Por ello, es importante recordar que la actualización de las NDC o el aumento de la ambición no se da en la COP26, sino que resultan de los procesos políticos y técnicos en los países.

Estos determinan qué pasa con una NDC y claro, también contribuyen a la dinámica internacional. En años pasados, las reuniones de alto nivel en la Asamblea General de las Naciones Unidas, los comunicados de los G-7 y los G-20, y las conferencias regionales, ejercían cierta presión política sobre los gobiernos para colaborar con la agenda global de cambio climático. Mientras más países participan y, por ejemplo, presentan sus NDC o sus informes de avance, menos atractivo es para un país quedarse atrás. Hay capital político que perder. Esta estrategia fue exitosa con la primera cohorte de NDCs, presentada en el 2015 en vísperas de la COP21 en París.

Logo oficial de la COP26. Fuente: Creative Review.

Para el 1 de octubre del 2015, 119 de 192 Partes (62% aproximadamente) habían presentado una NDC [3]. Con COVID-19 en la atención política y mediática, y con la carga que vienen generando actores políticos como Bolsonaro en Brasil o Trump en Estados Unidos, la dinámica actual es diametralmente opuesta al 2015. Sin embargo, ya hay países que han presentado la actualización de su NDC (Singapur, Japón, Noruega y Chile) [4] o han anunciado su intención de hacerlo o que están en proceso (Zambia y Suiza). La Unión Europea está debatiendo internamente en el contexto de las discusiones sobre un “European Green Deal” y su ley de cambio climático si la actualización de su NDC conlleva a aumentar la meta de reducción del 2030 de -40% a -50 (o 55%).

Entonces, si el año 2020 debe quedar en la historia como un hito en la lucha contra el cambio climático, queda mucho por hacer. Cuando haya pasado lo peor de la crisis de salud, la atención se va a enfocar en contrarrestar la crisis económica. Es ahí donde todas las personas que vienen trabajando en estrategias para fomentar las energías renovables, el consumo sostenible, el transporte limpio y masivo en las ciudades y aumentar la resiliencia en las comunidades van a tener que estar atentas.

Cuando se decida a dónde apuntar el gasto público para reactivar la economía, debemos insistir que se haga con una visión de largo plazo y enfocada en la prevención, no solo de una próxima pandemia, sino en la prevención de los desastres, los daños económicos y las pérdidas de vida causadas por el cambio climático. Los ministerios de ambiente de todo el mundo probablemente han estado trabajando en las actualizaciones de las NDC, pero no van a poder solos. Si no han presentado resultados hasta ahora, en muchos casos no es por la pandemia, es porque ya faltaba la atención y la voluntad política. Tal vez hizo falta mayor atención de la sociedad civil y la ciudadanía.

La COP a fin de año nunca es el momento único en el que se define el futuro de la humanidad, aunque algunas veces se comunique así. Las decisiones que se toman en el evento son importantes e indispensables para definir el marco de cooperación global frente a un problema global y marcar una pauta común para avanzar. La ambición climática y la acción se llevan a cabo fuera de las salas diplomáticas. Se dan en las calles, en las oficinas de los ministerios, en las empresas y ojalá cada vez más en los bancos y en los hogares. Parece que el 2020 está perdido, pero puede que recuperemos el tiempo si usamos este atraso para no repetir errores del pasado y con eso, demandar NDCs que reflejen la voluntad de tomar medidas realmente transformacionales.


[1] https://unfccc.int/news/cop26-postponed

[2] https://unfccc.int/climate-action/marrakech-partnership-for-global-climate-action

[3] En ese momento aún eran denominadas iNDC, ya que el Acuerdo de París no estaba finalizado. https://unfccc.int/files/focus/indc_portal/application/pdf/synthesis_report_-_overview.pdf

[4] Con esto cumplen con la directiva de la decisión 1/CP.21 de presentar la NDC entre 12 y 9 meses antes de la Conferencia de las Partes. Todas las NDC se encuentran archivadas en el registro interino de la CMNUCC: https://www4.unfccc.int/sites/ndcstaging/Pages/Home.aspx

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